Creer que las enfermedades reumáticas solo afectan a la población adulta sería caer en un craso error, supondría alejarnos de esa realidad que a diario afrontamos desde la reumatología. La población infantil y adolescente también sufren algunas patologías reumáticas, siendo principalmente enfermedades que están relacionadas con la artritis crónica juvenil, de la que hay diversas variedades y manifestaciones que en función de su tipología afectan de una manera u otra al paciente.

La conmemoración del Día Mundial de las Enfermedades Reumatológicas en la Infancia y la Adolescencia, el próximo 20 de marzo, nos ayuda a recordar que la patología reumática no solo incide en la población adulta, también en la infantil y juvenil aunque en menor grado. Nos acerca esa otra realidad que, en ocasiones concretas, el reumatólogo o la reumatóloga debe afrontar cuando un paciente de temprana edad acude a la consulta con dolencias producidas por alguna enfermedad reumática.

Curiosamente, entre las principales causas de consulta que reciben los reumatólogos entre la población infantil se encuentran los conocidos popularmente como dolores de crecimiento, que suelen generarse fundamentalmente en las extremidades inferiores de los jóvenes.

Las enfermedades reumáticas en la infancia pueden ser consideradas como enfermedades raras debido a su baja incidencia poblacional. Entre las más significativas y frecuentes, se encuentra la artritis idiopática juvenil (AIJ). Se calcula que cada año son diagnosticados 10 nuevos casos por cada 100.000 niños menores de 16 años, y que en el mundo uno de cada 1.000 niños padece este tipo de artritis.

La artritis idiopática juvenil es una enfermedad inflamatoria que afecta básicamente a las articulaciones del niño, aunque igualmente puede llegar a afectar a otros órganos, lo que puede influir en el crecimiento y desarrollo normal del niño. De ahí, que desde los servicios de Reumatología incidamos en la importancia de acudir cuanto antes al reumatólogo para detectar la posible existencia de esta patología e iniciar el tratamiento adecuado para cada caso.

La AIJ suele empezar a mostrar su cara en la población infantil y juvenil antes de los 16 años, y con su aparición los síntomas pueden mantenerse durante diversos años. En función del tipo de artritis sus manifestaciones pueden variar.

Por ello, hay que estar alerta ante la aparición de síntomas continuos en niños como el dolor, la inflamación y el aumento de calor en las articulaciones. Cuando se presenta cierta rigidez en las extremidades o dificultad a la hora de realizar los movimientos, también son síntomas a los que debemos prestar una especial atención. En ocasiones, la aparición de estos síntomas se produce de manera lenta, lo que dificulta la detección precoz de la enfermedad.

Pero hay otras veces que los signos llegan de forma contundente, trayendo consigo inflamación en las articulaciones, fiebres altas, dolores difusos en brazos y piernas, o incluso manchas en la piel. Todos ellos son signos de alarma que nos deben poner en alerta.

El reumatólogo deberá analizar los síntomas para determinar el mejor tratamiento para cada caso con el fin de preservar el máximo grado de bienestar posible para el joven. El Día Mundial de las Enfermedades Reumatológicas en la Infancia y la Adolescencia nos enseña a permanecer atentos a cualquier manifestación clínica que se produzca en los pequeños para detectar la posible existencia de una enfermedad reumática.

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