Le he dado muchas vueltas al título del artículo de opinión. En los últimos días la atención del país se centra, como no podía ser de otra forma lejos de las polémicas habituales que se montan para ganar votos o la batalla cultural en las redes sociales, decía que la actualidad del país se centra con ese volcán de la isla de La Palma, y con sus ciudadanos, los palmeros que allí residen y que ven en muchos casos como su pasado en forma de recuerdo, su presente en forma de casas o bienes, y su futuro al no tener viviendas, trabajo o cultivos para poder vivir de ello están en peligro.

De verdad, siento mezclar el término palmeros referente a esa persona que se acerca a otra para alabarla y decirle lo guapo o guapa que es, lo bien que lo hace todo, lo maravilloso que es el mundo con él o ella, como el sol sale para girar alrededor de esa persona día tras día. No confundir con el palmero ciudadano de La Palma.

Me he encontrado muchos palmeros en los últimos años, y más cuando me he acercado a la política. Los he tenido en el mundo del deporte. Cuando todo iba bien, te salían amigos por todas partes. Ahora, el día que te vas del deporte no se acuerda de ti ni el tato hablando vulgarmente. En política me temo que pasa algo parecido, pero elevado a la máxima potencia. Aunque aquí puedo entender el fin, encontrar acomodo en forma de puesto en algún chiringuito o bien tener influencia sobre el poder de alguna determinada manera. Tampoco quiero explicar, HOY, esto. Lo dejo para otro día.

Lo que sí quiero es visualizar hasta que punto el palmero es el ariete del político de turno cuando algo no le gusta. Y sinceramente, hace el ridículo. Sin más. Lo peor que puede hacer un político o política es estar repitiendo lo mucho que trabaja. O que los palmeros lo digan en cada mensaje que publica su queridísimo sol que brilla más que nadie ¿En serio piensas que los seguidores de este político o política son tontos o tontas? ¿Son niños? ¿Borregos? La gente piensa por si sola y ve el trabajo que se hace.

¿Y esconder la mano después de tirar la piedra? Tirar para hacer daño y después borrar los mensajes. Es un poco de cobardes ¿No lo creen así? Por supuesto que el consejo que les daría mil y unas veces es que se olviden de los trolles, que los bloqueen, son el cáncer de las redes sociales. Pero los palmeros son otra cosa.

Los palmeros son esos que van a decirle a ese sol que más brilla además de lo guapo o guapa que es, que bien lo hace, y si alguien te critica no te preocupes que yo soy tu primer estilete, ahora verás como te pongo por las nubes o como les meto una puyita a tus archienemigos. Los palmeros. Menudos son. Pero no se engañen, siempre querrán algo a cambio. Siempre.

Pero ¿y qué decimos de esos soles que se creen que brillan más que nadie? Otro día. Igual con nombres y apellidos. Porque si hay algo que de verdad pone a cada uno en su sitio es el tiempo. Y Google. Y permítanme que lo deje aquí. Les prometo que los futuros artículos serán mucho más interesantes, concisos y claros. Aquí iría emoticono de palomitas, se pone la cosa interesante.

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