Hoy se cumplen 60 años de la denominación de la calle Jesús merced a la solicitud planteada por Julio Puig Fuentes, propietario y residente en la entonces calle Queipo de Llano, número 13. Con motivo de unas obras realizadas en su vivienda, Julio Puig ofreció al Ayuntamiento la cesión de un terreno destinado a vía pública, concretamente una parcela de 3,40 por 42 metros, en total 142,80 metros cuadrados, así como a financiar él mismo el alumbrado, colocando dos brazos de tubo fluorescente, similares a los existentes por entonces en la calle Corazón de Jesús.

A cambio de esta cesión, el solicitante sólo impuso la condición de que dicha vía, a petición de todos los vecinos, pasara a llamarse calle de Jesús. Finalmente, la Comisión Permanente accedió a lo solicitado el 10 de marzo de 1961, siempre que la ésta se prolongase hasta la confluencia de la calle en proyecto conocida popularmente como “La Sendeta”, que después se convertirá en Médico Mohammed Al-Shafra, insigne crevillentino de la época medieval. 

Muchas de las calles más antiguas de la localidad, correspondientes al centro histórico, poseen nombres de santos o tienen que ver con nuestra tradición más antigua, la Semana Santa, presente en el callejero en el Paseo del Calvario, Rueda Calvario o como este caso, en la calle Jesús de Medinaceli, reflejo de una de las tradiciones más entrañables de nuestra localidad como es el arreglo de pasos del Miércoles Santo.

Desde 1944, fecha de adquisición de la imagen, en casa de Julio Puig, se prepara la imagen de Jesús Rescatado, de gran semejanza con la de Jesús de Medinaceli de Madrid, a la que veneran gran cantidad de fieles en la ermita de la Purísima, donde permanece todo el año hasta que se traslada a esta calle, para proceder a su puesta a punto el Miércoles Santo, como quedó reflejado por la propia cofradía en su 75 aniversario.

La Archivera Municipal, Bibiana Candela, explica que el estudio del callejero municipal es una herramienta muy importante que nos permite conocer la historia de nuestro pueblo, ya que muchos de estos nombres reflejan antiguos establecimientos, personajes ilustres o incluso, desconocidos -la mayoría propietarios o cedentes de terreno-, edificios históricos, actividades económicas o aspectos relacionados con la religiosidad, las costumbres y la vida cotidiana crevillentina que, en ocasiones, perduran en la tradición oral, de generación en generación.

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