Escribo este artículo sin querer prejuzgar, que fueron los tiempos pasados, mejores o peores que los actuales, pero en realidad eran tiempos difíciles como los que vivimos en nuestros días.

En los inicios de la década de los 70, nos encontramos una sociedad, que empieza a respirar y olvidar el drama que fue la Guerra Civil, que enfrentó a una parte de españoles contra otra parte de españoles. Los nacidos entre el 1935 a 1940, pongamos, fue una generación que tuvo que trabajar duro para ir ganando cada uno su futuro y cumplir con sus sueños.

Como herederos de esta generación y comprendiendo a nuestros padres y madres, que antepusieron su bien económico, y que se dedicaron mayoritariamente en formar a sus hijos para que fueran como se decía antes “Hombres y mujeres de provecho”.

Ahora que nos encontramos ya en pleno siglo XXI, los niños nacidos en la última parte de los años 50 y 60 del siglo pasado, nos vemos totalmente desnortados por el porvenir incierto a nuestros hijos a corto plazo, y a nuestros nietos a medio plazo.

Porque estamos observando como esta maldita pandemia se lleva a nuestros mayores que son la referencia del camino a seguir.

Cuando la situación se hace insostenible, cuando creemos que no hay salida, es cuando el ser humano saca lo mejor de si mismo y llega a la conclusión, que hay que tirar hacía delante, y plantarle cara a esta “maldita pandemia”, como hicieron nuestros ancestros, que que venían de una situación parecida o quizás mucho peor a la actual.

 

” Un mundo absurdo en nosotros ha nacido, y merodeando esta en libertad con su existencia y nos encadena”

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