“Fran Escribá vuelve a casa.” Así anunciaba esta misma mañana el club franjiverde el regreso del míster al que fue su templo hace ya casi seis años.

Han hecho falta 16 jornadas sin conocer la victoria para que Jorge Almirón renuncie a su cargo como entrenador. El Elche quedaba tras la derrota en Vigo en tierra de nadie, y los medios locales se hacían eco de los posibles candidatos a ocupar el puesto que dejaba libre el técnico argentino.  Sonaba el nombre de Fran Escribá y se ajustaba a lo que Joaquín Buitrago, presidente del club, apuntaba la noche anterior en los micrófonos de Onda Ilicitana: “Se busca un entrenador experimentado, que conozca la Liga española” Para muchos aficionados estas especulaciones podían sonar a utopía, y para muchos otros a una torpe decisión respaldada por el famoso refrán: “Segundas partes nunca fueron buenas”

Las especulaciones se hacen realidad el Día de los Enamorados. Christian Bragarnik apuesta por el hombre que llevó el club a lo más alto en la temporada 2012/2013 y devuelve así la ilusión perdida a los ilicitanos. Tras el fatídico descenso administrativo en el año 2015, el técnico valenciano decide regresar a donde una vez fue feliz. Y quizás está aceptando ahora un reto aún mayor que el que supuso aquellos años mantener dos temporadas consecutivas al Elche Club de Fútbol en primera división.

Fran Escribá que aterrizará en la ciudad de las palmeras acompañado de David Generelo, excapitán del ‘Elche de los records’ tiene por delante 17 jornadas para redireccionar al equipo hacia una permanencia en la máxima categoría del fútbol español. Pero la gran pregunta es: ¿Tiene este quipo todas las cualidades necesarias para pelear en estos momentos por la salvación? Si de algo estamos seguros es que, tras la gran tormenta de estos últimos meses, la noticia ha traído algo de calma a los aficionados franjiverdes.

 

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